Los Rayos X en los tratamientos dentales

Es un tratamiento seguro para el paciente

Desde hace mucho tiempo, se utilizan los Rayos X en las clínicas dentales. Además, los avances de la tecnología han logrado que la radiación que desprenden sea menor, por lo que el riesgo, aunque sigue existiendo, es menor. Los beneficios superan por mucho a los problemas que pueden ocasionar.

El funcionamiento de los Rayos X es conocido por todos. Estos rayos se exponen a un tipo de película que produce una imagen. La cantidad de rayos requerida para producir una imagen depende de la velocidad de la película utilizada. La velocidad E o F es la más recomendada, aunque si se busca digitalizar los resultados, la velocidad es un 50% más rápida que las dos comentadas (E o F).

Además, otro beneficio de observar los resultados mediante un software digital es que se puede ajustar la exposición de los rayos, permitiendo una calidad de imagen mejor. La versión digital de los Rayos X se están convirtiendo en un nuevo estándar y en la forma más común de utilizarlos.

Durante las radiografías, es común que los pacientes se coloquen delantales de plomo para reducir la cantidad de radiación que se dispersa. Es más, con el uso de un cono, se centra la acción de los rayos X en una dirección y se localiza muy específicamente la exposición. Pese a todo, se siguen usando los delantales de plomo a modo de precaución en mujeres embarazadas así como un collarín de tiroides. En la mayoría de los casos, el collarín va cosido al delantal.

Pero no hay que pensar que las personas solo nos sometemos a los rayos X para labores medicinales. A lo largo de nuestra vida, nos exponemos a este tipo de radiación en nuestro día a día. En este caso, la radiación puede acumularse en nuestro cuerpo durante toda la vida, por lo que se recomienda evitar las exposiciones a ella cuando sea posible.

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