Malos hábitos orales

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Afectan a la boca, pero también a otros sistemas

Malos hábitos orales | Clínica Dental BarrutiaUn hábito es la costumbre o práctica adquirida por la repetición frecuente de un mismo acto. En un principio se hace de forma consciente y luego inconscientemente. En lo referente a los hábitos orales hablamos, por ejemplo, de la masticación y fonoarticulación, considerados fisiológicos o funcionales. Pero existen también aquellos no funcionales, llamados malos hábitos o parafuncionales. Se trata de costumbres adoptadas por los humanos que no son realmente útiles.

De hecho, pueden llegar a alterar el normal desarrollo orofacial, produciendo deglución atípica, deformaciones dentomaxilares (oclusión dental, mordida abierta y balance muscular). Y solo afectan a la boca, pueden convertirse en problemas psicológicos, emocionales, de aprendizaje y de otros sistemas (respiratorio, digestivo). Se consideran perjudiciales y a veces es muy difícil erradicarlos.

Los malos hábitos bucales más frecuentes son:

  • Respiración bucal.
  • La succión en cuatro formas: digital, mantenida (de chupete, biberón, objetos), labial o lingual.
  • Onicofagia.
  • Bruxismo. Vertical y horizontal.
  • Tricotilomanía (arranque e ingesta de pelo, hilos de ropa…).

La deformación provocada por el mal hábito dependerá de estos factores:

  • La edad en que este se inicia, cuanto antes, mayor es el daño, ya que a edades tempranas el hueso está formándose y por lo tanto es más moldeable.
  • La duración (minutos u horas) que dura el mal hábito.
  • La frecuencia de este, es decir el número de veces al día.
  • La intensidad.
  • Factores nutricionales (delgadez, hipotonía), genéticos (síndromes), estructurales (dolicocefálico).

Respiración bucal y succión además de la interposición lingual

Destacamos la succión y la respiración bucal y, como desencadenante de las anteriores, la interposición lingual:

La succión, desde el nacimiento hasta los 2 años puede considerarse normal, o por lo menos aceptable. Con la aparición de las piezas dentarias temporales y el tránsito alimenticio a sólidos es reemplazada gradualmente por la masticación. Se le considera mal hábito cuando persiste estando las piezas dentales temporales en boca e iniciada la alimentación sólida.

Muchas investigaciones han comprobado que la succión de dedo, biberón o chupete, puede ser la causante de malformaciones dentoesqueletales y que estas pueden ser revertidas si el mal hábito es eliminado entre los 4 y los 6 años.

La respiración bucal se considera un mal hábito cuando persiste sin obstrucción nasal y una vez se han descartado otras causas como desviación del tabique nasal, congestión nasal, rinitis alérgicas, adenoides hiperplásicos y la falta de aseo nasal. Las deformaciones que puede producir son alteraciones del cierre labial, dentarias y maxilares, predisposición a enfermedades respiratorias y alteraciones corporales. Además, puede causar problemas en otros sistemas del organismo, considerándose un síndrome, por esto se le considera el más dañino de los malos hábitos bucales. La respiración bucal puede incluso producir problemas de aprendizaje por la deficiente oxigenación. Además estos niños presentan más problemas de halitosis y gingivitis.

La interposición lingual consiste en la ubicación de la lengua entre las piezas dentarias, ya sea en la zona anterior (a nivel de incisivos) o entre los sectores laterales (a nivel de molares) observada en reposo y/o durante las funciones de deglución y fonoarticulación. En condiciones normales la porción dorsal de la lengua toca ligeramente el paladar mientras que la punta descansa a nivel de alvéolos superiores o del cuello de los incisivos superiores. En la interposición lingual en reposo, la lengua se ubica entre los dientes en forma inactiva (simple), pudiendo interponerse también entre los labios (compleja, haciendo más fácil su detección). Esto podrá causar una deformación del hueso y malposición dentaria.

Malos hábitos orales | Clínica Dental BarrutiaUn tratamiento temprano ahorra futuros problemas

Los trastornos de la deglución requieren de atención especializada. Por eso es importante que los dentistas y odontopediatras que tienen contacto con los niños a edades tempranas sean capaces de identificar y diagnosticar la existencia de malos hábitos orales, ya que la instauración de un tratamiento temprano y oportuno disminuye los daños causados por estos. Lo más importante en la eliminación de estos hábitos es la motivación de los niños, sus padres y los profesionales (odontólogos y pediatras). En caso de identificarse un mal hábito, se aconseja iniciar el tratamiento con la eliminación de este motivando al niño y buscando su colaboración en el abandono de ese mal hábito.

Dr. Francisco Javier Ochando Cerdán

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