Odontología mínimamente invasiva: incrustraciones

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Para restaurar un diente dañado ya sea por caries o por fractura, uno de los tratamientos más frecuentes es colocar una corona dental. Para ello hay que remover prácticamente la mitad del esmalte, aún así, cuando el diente está muy destruido, este es el único tratamiento que existe para poderlo mantener y no tener que extraerlo.
Pero, ¿ existe algún tratamiento que requiermenos desgaste dental que una corona y que puede darle más tiempo de vida a los dientes cuando una reconstrucción no es viable?
 Igual que existen diferentes niveles de destrucción dental, también existen diferentes tipos de tratamientos.
 Cuando un diente está tan dañado como para que una reconstrucción no funcione pero, no tanto como para  hacer una corona, la mejor solución es una INCRUSTACIÓN.
A la hora de reparar un diente siempre intentamos que sea con el menor desgaste posible, a esto le llamamos ODONTOLOGÍA MÍNIMAMENTE INVASIVA. Afortunadamente con los nuevos materiales que están apareciendo y las mejoras de los que ya tenemos, esto es posible.
Las incrustaciones no son algo nuevo, ya se hacían con metales (oro, amalgamas, etc…) y funcionaban muy bien pero no eran nada estéticas y requerían una preparación más agresiva.
Con los nuevos materiales (composites, circonio, disilicatos,etc…) este problema estético está solucionado y requieren un menor desgaste dental. También han mejorado los cementos que nos aseguran una buena adhesión entre ambas partes, diente- incrustación.
El odontólogo ha de ser el que elija que tipo de material es el que más le conviene al diente a restaurar. Para ello no sólo hay que tener en cuenta las características del material, sino también del paciente. Por ejemplo, para un paciente con unos maseteros fuertes y apretador quizá una incrustación de resina no sea la más indicada y tengamos que elegir una de cerámica o incluso una corona.
Existen protocolos que nos ayudan a elegir correctamente el material y
el diseño de la preparación a la hora de hacer una incrustación.
La principal ventaja de la incrustación frente a las coronas dentales es que se respeta más el esmalte remanente y
que son más económicas.
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Dr. Fco. Javier Ochando

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