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Incrustación dental: alternativa conservadora a la corona

por | Ago 24, 2022 | odontologia conservadora

Para restaurar un diente dañado, ya sea por caries o por fractura, uno de los tratamientos más frecuentes es la colocación de una corona dental. Para ello es necesario eliminar una parte importante del esmalte con el fin de poder cubrir completamente la pieza.

Sin embargo, cuando el diente no está tan destruido como para requerir una corona completa, puede existir una alternativa más conservadora.

¿Existe un tratamiento que requiera menos desgaste dental?

Igual que existen diferentes niveles de destrucción dental, también existen distintos tipos de tratamientos restauradores.

Cuando un diente está demasiado dañado para que una reconstrucción convencional funcione, pero no tanto como para necesitar una corona, la mejor solución puede ser una incrustación dental.

Este enfoque forma parte de lo que conocemos como odontología conservadora mínimamente invasiva, cuyo objetivo es preservar la mayor cantidad posible de estructura dental sana.

¿Qué es una incrustación dental?

La incrustación es una restauración que se adapta a la parte dañada del diente sin necesidad de cubrirlo completamente, lo que permite respetar más esmalte remanente.

No se trata de una técnica nueva. Antiguamente se realizaban con metales como el oro o la amalgama, que ofrecían buenos resultados funcionales pero eran poco estéticas y requerían una preparación más agresiva.

Actualmente, gracias a los avances en materiales como los composites, el circonio o los disilicatos, es posible conseguir resultados altamente estéticos con un menor desgaste dental. Además, los cementos adhesivos han mejorado considerablemente, asegurando una unión fiable entre el diente y la incrustación.

¿Cómo se elige el material adecuado?

La elección del material no depende únicamente del tipo de restauración, sino también de las características del paciente.

Por ejemplo, en pacientes con una musculatura masticatoria potente o con hábito de apretar los dientes, puede que una incrustación de resina no sea la opción más indicada y se deba optar por materiales cerámicos o incluso valorar una corona.

Existen protocolos clínicos que ayudan a determinar tanto el diseño de la preparación como el material más adecuado en cada caso.

¿Cuáles son las ventajas frente a una corona?

La principal ventaja de la incrustación frente a la corona dental es que permite conservar una mayor cantidad de esmalte sano.

Además, en determinados casos, puede suponer una opción más económica sin comprometer la funcionalidad ni la estética del tratamiento.

Ante un diente dañado, es importante valorar todas las opciones terapéuticas disponibles para elegir la alternativa más conservadora y adecuada en cada caso. Una valoración individualizada permitirá determinar si la incrustación es la mejor solución.